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Nutrición

Perder peso es un tema de salud importante y claro también es una cuestión estética importante. 
Conforme pasan los años puede irse volviendo más difícil llegar al peso ideal. Los principales problemas que se presentan se encuentra la dificultad para eliminar la grasa en la zona abdominal. 

Lo cierto es que hoy en día disminuir unos centímetros de cintura, no sólo nos hará sentir mejor y lucir mejor la ropa. También es un aspecto clave en la prevención de enfermedades a futuro. 
El tipo de grasa que se acumula en el abdomen se relaciona directamente con un exceso de calorías y se relaciona con condiciones como la resistencia a la insulina, altos niveles de estrés, mala calidad en el sueño y una salud intestinal deficiente.

La mayoría de las personas recurren a los medios tradicionales y más populares para eliminar la grasa en el vientre: alimentación equilibrada, control de calorías y por supuesto la actividad física, con especial énfasis en el trabajo abdominal. Sin embargo existen muchos otros factores que influyen y que muchas veces no consideramos.

1. No comas en la noche

Siempre será mejor consumir las calorías durante el día, en principio porque en la noche el tiempo para quemarlas es nulo y este hábito se relaciona directamente con un aumento en los niveles de azúcar en la sangre.
Por ejemplo, cenar temprano nos permite un proceso de digestión más ágil, lo que de manera automática potencia la quema de grasas y el metabolismo. Otro método es el famoso ayuno intermitente que entre sus más grandes beneficios se encuentra una disminución en la grasa abdominal. Se debe a que limitar la ingesta de alimentos a un lapso de 8 horas, permite que el organismo descanse y optimiza mejor la insulina.

2. Nunca ignores el estrés

Es impresionante lo que el estrés puede causar en el cuerpo, de hecho es una de las principales causas de la aparición de diversas enfermedades degenerativas, como es el caso del sobrepeso y la obesidad.
Altos niveles de estrés suelen asociarse con un aumento en el cortisol y este simple hecho conduce a el almacenamiento de grasa en la zona abdominal a modo de una especie de mecanismo de defensa del cuerpo. También el estrés altera el funcionamiento general del organismo, el estado de ánimo, puede aumentar el apetito y se relaciona con cierta apatía que en muchos casos evita que las personas hagan ejercicio. 

3. Evita la vida sedentaria

No permitas quedarte sedentario a lo largo del día, sobre todo si pasas mucho tiempo sentado en la computadora o sin moverte. Integrar como parte de tu rutina diaria actividad física, es el mejor aliado para evitar la acumulación de grasa abdominal. Si bien es importante realizar ejercicio cardiovascular a lo largo de la semana, existen buenas alternativas para mantenerte activo de manera cotidiana: pasear al perro, salir a caminar 15-20 minutos después de comer, subir escaleras.

4. La importancia de dormir bien

Una buena calidad del sueño es indispensable para el funcionamiento del organismo, es el momento en el cual el cuerpo se regenera y también es clave para mantener en equilibrio al sistema hormonal. Por otra parte un buen descanso interviene en el metabolismo, combate el estrés, mejora el estado de ánimo y regula el apetito. Recuerda cuando el cuerpo no está descansado no coopera con la pérdida de peso y la liberación de grasa. 

5. No olvides la salud intestinal

El buen funcionamiento intestinal se relaciona con muchos aspectos importantes en la salud: interviene en la digestión, en la eliminación de desechos y toxinas del organismo y es clave en la integridad del sistema inmunológico. Un intestino deprimido y deficiente no puede absorber los nutrientes, ni limpiar al organismo como es debido. A la vez una dieta que se distinga por el consumo de alimentos procesados, conservadores, colorantes, grasas saturadas, azúcares, químicos y harinas refinadas, son los principales responsables de destruir la flora intestinal. Cuando esto sucede la salud estomacal deteriora, se presenta distensión abdominal e inflamación.

6. Dile adiós al azúcar

Un alto consumo en azúcares añadidos es uno de los hábitos alimenticios que más se relacionan con enfermedades crónicas. Enfermedades como la obesidad, la diabetes, afecciones en tiroides y depresión. Es importante saber elegir las fuentes de las cuales obtenemos el azúcar, siendo las frutas la única fuente saludable de fructosa. Sin embargo es prioritario evitar el consumo de azúcares procesados, que contienen un nulo valor nutricional y muchas calorías, que se van directo al vientre. Lo que sucede es que el hígado no logra procesar por completo este tipo de azúcares y los convierte en grasas. Por lo tanto, evita  todo tipo de bebidas azucaradas, refrescos, panecillos, golosinas, dulces, comidas procesadas y rápidas.

La alimentación juega un papel clave en el control del azúcar. Descubre los 10 mejores alimentos con grandes propiedades antidiabéticas, para disminuir los altos niveles de azúcar e insulina en la sangre.

La diabetes es una de las enfermedades crónicas y degenerativas más recurrentes en la sociedad actual. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la prevalencia de la diabetes ha aumentado con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos, esto es un aspecto que se relaciona directamente con el estilo de vida y la calidad en la alimentación. 

Es por ello que la dieta es un aspecto fundamental en el control de personas que padecen prediabetes, diabetes y otras afecciones que afectan el azúcar en la sangre, especialistas en medicina y nutrición enfatizan en la importancia se seguir una alimentación integral para mantener los niveles de azúcar en la sangre estables.

Si bien existen factores como el peso corporal, el nivel de actividad física, el estrés y la genética que también juegan un papel en el mantenimiento del azúcar en la sangre, la alimentación siempre será esencial. La buena noticia es que hoy en día tenemos a la mano todo tipo de tendencias de nutrición y bienestar que promueven el consumo de alimentos de gran poder terapéutico, sobre todo algunos de ellos se destacan por sus propiedades hipoglucemiantes que tienen grandes bondades para optimizar el control de azúcar en la sangre. 

1. Brócoli

El brócoli es un vegetal muy saludable y rico en nutrientes, se relaciona con grandes beneficios para la salud. De manera particular es un buen aliado para la diabetes, esto se relaciona con varios factores en primer lugar su contenido en sulforafano que es un compuesto con propiedades para reducir los niveles de azúcar en la sangre. Es un químico vegetal que se libera cuando el brócoli se parte o mastica y es la respuesta de una reacción entre un compuesto del tipo glucosinolato llamado glucorafanina y la enzima mirosinasa, ambos se encuentran en altas concentraciones en el brócoli. Se cuenta con estudios que han comprobado que el extracto del brócoli rico en sulfurano tiene poderosos efectos antidiabéticos, que ayudan a mejorar la sensibilidad de la insulina, reducir los marcadores de estrés oxidativo y los niveles de glucosa. 

2. Mariscos y pescados

Todas las variedades de pescados y mariscos ofrecen una fuente saludable de proteínas, grasas saludables, vitaminas, minerales y antioxidantes que en conjunto resultan un poderoso aliado para regular los altos niveles de azúcar en la sangre. Probablemente te preguntes las razón y es más simple de lo que crees: el consumo de proteína es esencial para el control de azúcar en la sangre, esto se debe a que ayuda a retardar la digestión y previene los picos de glucosa sobre todo después de las comidas. Las proteínas son un macronutriente esencial para el cuerpo y también se relacionan con un destacado efecto saciante que ayuda a no comer en exceso y promueve la pérdida de grasa corporal; ambos factores son fundamentales para un buen control de los niveles de azúcar. Los especialistas en nutrición recomiendan enfocarse en el consumo de pescados grasos como es el caso del salmón y las sardinas, 750 gramos distribuidos a lo largo de la semana son la cantidad óptima.

3. Calabaza y sus semillas

La calabaza no sólo es un clásico del otoño, su color naranja vibrante le confiere un extraordinario poder antioxidante y un alto contenido en fibra, los cuales se asocian directamente con beneficios para regular los niveles de azúcar en la sangre. Una de sus grandes cualidades se debe a su aporte en carbohidratos del tipo polisacáridos, sustancias de las cuales se han comprobado su efecto regulador de la glucosa. Los especialistas en nutrición no solo recomiendan su consumo en sopas, asada o al vapor, las semillas resultan un importante aliado ya que están llenas de proteínas y grasas saludables. 

4. Frutos secos

La familia de los frutos secos es considerada uno de los grupos de alimentos más saludables que existen, se relacionan con efectos positivos para la salud cardíaca, el peso corporal y sobre todo por sus cualidades para ayudar al organismo a equilibrar los niveles de azúcar. Se cuenta con referencias científicas que comprobaron los beneficios del consumo de almendras y cacahuates en personas con diabetes tipo 2, integrarlos como parte de la dieta en ayuno y después de las comidas redujo significativamente los niveles de azúcar en la sangre. También existe un estudio que señala los efectos de consumir 56 gramos diarios de nueces, los redujeron significativamente el azúcar en sangre en ayunas y la hemoglobina A1c (HbA1c), un marcador del control del azúcar en sangre a largo plazo.

5. Frijoles y lentejas

Las legumbres no pueden faltar en toda alimentación saludable, son deliciosas, saciantes y una de las mejores fuentes de proteínas vegetales y fibra. Los frijoles y las lentejas llaman de manera especial la atención ya que que representan un paquete completo de nutrientes esenciales y sobre todo una peculiar riqueza en minerales, se destacan por su extraordinario contenido en fibra soluble y almidón resistente que ayudan a retardar el proceso de digestión y mejorar la respuesta del azúcar en la sangre después de las comidas.

6. Linaza

La linaza también es conocida como semillas de lino se caracterizan por su pequeño tamaño que en nada se compara con sus inmensas bondades. Entre sus principales cualidades se destaca su alto contenido en fibra y grasas saludables, que actúan liberando el exceso de azúcar del torrente sanguíneo. También son un popular aliado para combatir el estreñimiento y la inflamación, la recomendación es consumir 30 gramos de linaza al día.

7. Frutas cítricas

Existen frutas que son mejores que otras cuando de diabetes se trata y las frutas cítricas son un maravilloso aliado para disminuir los niveles de glucosa en la sangre. Resultan una gran alternativa de fruta ya que se caracterizan por ser de bajo índice glucémico, es decir que no afectan los niveles de azúcar en la sangre como en el caso de otras frutas como la piña, sandía o el mango. También las frutas cítricas como es el caso de las naranjas, toronjas, mandarinas y limones, se caracterizan por su grandioso contenido en fibra y compuestos vegetales como la naringenina, un polifenol que tiene poderosas propiedades antidiabéticas. Integrar una porción de estas frutas en la alimentación diaria se relaciona con mejorar la sensibilidad a la insulina y disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. 

8. Aguacate

El consumo de aguacates es oro líquido para la salud, en los últimos años se han vuelto un alimento muy importante en todo tipo de tendencias de salud y nutrición. No sólo son deliciosos, saciantes y cremosos, se trata de un alimento de lo más nutritivo ya que son ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra y grasas saludables. Diversos especialistas en nutrición han comprobado los beneficios de agregar una porción de aguacate en las comidas, para equilibrar los niveles de azúcar en la sangre. A la vez son un gran aliado para proteger al organismo del síndrome metabólico, que se caracteriza por ser un grupo de condiciones como la hipertensión y los altos niveles de azúcar en la sangre, que se asocian con un aumento en el riesgo de enfermedades crónicas. 

9. Frutos rojos

Las bayas o frutos rojos tienen un lugar muy especial en la alimentación, son jugosas, aromáticas,  deliciosas y llenas de colores. No sólo son ricas, son una bomba de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, que las vuelve uno de los alimentos más completos y medicinales que tenemos a la mano. Gracias a su composición se relacionan con grande bondades para reducir los altos niveles de azúcar e insulina, sobre todo después de las comidas ricas en carbohidratos. El consumo de 2 tazas diarias de frutos rojos al día, ya sean frambuesas, fresas, moras o arándanos, beneficia el control del azúcar en la sangre al mejorar la sensibilidad a la insulina y promover la eliminación de la glucosa de la sangre.

10. Kefir y yogurt

Los productos lácteos fermentados son un excepcional aliado de la salud, sobre todo del sistema digestivo, intestinal e inmune. A la vez se cuenta con referencias que comprueban sus benéficos efectos para regular el azúcar en la sangre y prevenir el desarrollo de diabetes. La recomendación es consumir 600 ml de kéfir o yogurt diarios aporta probióticos que se relacionan con una significativa disminución del azúcar en la sangre y la HbA1c. 

Si te cuesta mucho perder peso, probablemente hayas escuchado que el culpable puede ser tu metabolismo. Sin embargo, muchas personas no saben bien qué es el metabolismo y si realmente juega un papel importante a la hora de adelgazar. Aquí te contamos de qué se trata el metabolismo, si es verdad que influye en tu peso y cómo puedes quemar más calorías.

La palabra “metabolismo” está siempre ligada al peso. Muchos lo culpan de ser el que impide que bajes las libras que te sobran o de ganar las que te faltan. Si el metabolismo es lento, engordas, si es rápido, adelgazas. Eso es lo que se dice. Sin embargo, y aunque el metabolismo sí tiene que ver con la manera en que tu cuerpo procesa los alimentos para convertirlos en energía, no es necesariamente el culpable de tu sobrepeso. Finalmente, el sobrepeso es el resultado de una la ecuación simple: si consumes más calorías de las que quemas, engordas. Si sucede lo contrario, adelgazas.

Pero para entender cómo se queman las calorías, es bueno saber de qué se trata el metabolismo, ¿no crees?

El metabolismo es un proceso mediante el cual tu cuerpo convierte en energía lo que comes. Es un proceso complejo que combina todos tus alimentos y bebidas con el oxígeno para que tu cuerpo pueda moverse y cumplir las funciones “silenciosas” cuando estás en reposo, como respirar, ajustar el nivel de las hormonas, regular la digestión y hacer que tu sangre circule.  En resumidas cuentas, el metabolismo determina la velocidad a la cual quemas calorías y a esto se le conoce como tasa metabólica basal o metabolismo basal.

Pero ¿cuáles son los factores que influyen sobre la velocidad a la cual quemas calorías?

  • Tu estatura y contextura: la gente alta y con más masa muscular quema más calorías.
  • Sexo: los hombres queman más calorías que las mujeres, pues tienen menos grasa corporal y más músculo. Mientras más músculo tengas, más calorías quemas.
  • Edad: a medida que pasan los años la masa muscular tiende a ser reemplazada por grasa, lo cual causa que quemes menos calorías.
  • Termogénesis o procesamiento de los alimentos: cerca del 10% de las calorías que se gastan cada día se van en digerir, absorber, transportar y almacenar la comida que consumes cada día.
  • Actividad física: cualquier movimiento que hagas, desde boxear, andar en bicicleta, caminar a la tienda, perseguir a tu hijo, salir a pasear el perro, cuenta en las calorías que quemas diariamente.

¿Qué tan cierto es que el metabolismo tiene la culpa de tu sobrepeso?

En realidad, no mucho. El metabolismo es un proceso natural en el cual tu cuerpo hace lo mejor para satisfacer sus necesidades particulares. Es por esto, que muchas personas que hacen dietas fuertes o incluso, quienes sufren de trastornos (desórdenes) de la alimentación como bulimia y anorexia, tienen cambios en el funcionamiento de su cuerpo. Es común que las mujeres dejen de tener su período menstrual, ya que el cuerpo “tratará de sobrevivir” y eliminará ciertos procesos para poder mantenerte vivo. En algunos casos, es posible ganar peso debido a un problema con la glándula suprarrenal llamado Síndrome de Cushing o hipotiroidismo que interfiere en la regulación del metabolismo.

En lugar de culpar al metabolismo, es bueno que estés consciente de que el aumento de peso es el más el resultado de comer más calorías de las que quemas. Por eso, para perder peso, debes comer menos calorías y aumentar tu actividad física.

¿Hay algo que puedas hacer para darle “una mano” a tu metabolismo?

Sí. A pesar de que algunos de los factores que afectan el ritmo de tu metabolismo no se pueden cambiar, hay otros que pueden modificarse.  La mejor forma de hacerlo es mediante el ejercicio. Si haces ejercicio aeróbico, quemas calorías y si haces entrenamiento con pesas, vas a aumentar tu masa muscular que, a la larga, va a acelerar tu metabolismo. Recuerda que si tienes más músculos que grasa, incluso cuando estás en reposo, tu cuerpo va a gastar más calorías.

Otra manera de ayudar a tu metabolismo para que aumente su velocidad, es comer pequeñas porciones de comida más frecuentemente. Esto ayuda a que tu metabolismo se mantenga activo y queme más calorías. Pero ¡no te aproveches! Debes saber elegir tus colaciones o tentenpiés. Elige colaciones ricas en proteínas y bajas en calorías. Un pedazo de pavo bajo en grasa siempre será mejor que una porción de papas fritas.

Recuerda que perder peso es cuestión de comer inteligentemente y ejercitarte diariamente. No es complicado. ¡Puedes empezar hoy! Hazlo poco a poco y verás los resultados.

¿Sufres de obesidad? ¿Te has preguntado alguna vez si podrías transmitir este problema de salud a tus hijos? Un estudio realizado por la Asociación Americana de la Diabetes investiga si las mujeres pueden transmitir genéticamente este padecimiento a sus hijos a través de las células madre del cordón umbilical.

Así como el color de ojos, el de la piel o la estatura son determinados por la herencia o genética de nuestros padres, también en cierta manera, la obesidad y algunas enfermedades relacionadas con ella podrían ser transmitidas al bebé en el útero.

Esto lo indagó una investigación reciente llevada a cabo por la Asociación Americana de Diabetes, una institución que dirige la iniciativa llamada Stop Diabetes, cuyo objetivo es luchar contra la diabetes y conocer sus consecuencias. En este estudio se utilizaron muestras de células madre de los cordones umbilicales de madres con pesos normales y de madres obesas.

Los investigadores encontraron que los bebés de las madres obesas tenían mayor acumulación de grasa, en comparación con las madres cuyo peso era normal.

Algunos estudios previos han encontrado que los niños de padres obesos tienen mayor riesgo de ser obesos y de tener trastorno metabólico (como diabetes). De acuerdo a la doctora Kristen E. Boyle, profesora asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, “Está claro que existe una propensión a que haya mayor contenido graso en las células de los hijos de madres obesas. También sabemos que la acumulación de grasa en las células correspondía con la masa de tejido graso del bebé, al momento del nacimiento”,

Una de las grandes incógnitas que se están intentando resolver a través de esta investigación es si se puede llegar a determinar, incluso antes del nacimiento del niño, si éste será un adulto obeso.

“El próximo paso es darles seguimiento a estos niños para ver si hay un cambio duradero hasta la adultez”, expresó Boyle, “una de las preguntas que debemos explorar es cómo los hijos de madres obesas pueden estar en riesgo de convertirse en obesos como resultado de factores que ocurren antes de que nazcan”.

Los investigadores esperan poder determinar si existen muestras de resistencia a la insulina u otras cuestiones relacionadas con el metabolismo. Piensan seguir a los niños porque saben que estos trastornos, como el desarrollo de diabetes, puede tomar muchos años.

 

Contra la obesidad

En un estudio realizado por la Universidad de Illinois en 251 jóvenes mexicanos para conocer si tenían predisposición a la obesidad heredada por sus padres, se encontró que el 35 por ciento sí había heredado el riesgo de obesidad de sus padres.

En esta investigación se intentó averiguar cómo los cambios en el peso de los jóvenes, el Índice de Masa Corporal (IMC), los hábitos alimenticios y el ejercicio afectan su salud a través de su vida, y cómo pueden contribuir a problemas relacionados con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

“Si los jóvenes se dan cuenta temprano de que tienen esta predisposición, pueden luchar contra ella. Si están en riesgo de desarrollar obesidad, una dieta saludable y hacer ejercicio regular es aún másimportante para ellos”, concluyó Terán-García.

Así que es posible contrarrestar lo que dictan los genes: eligiendo un estilo de vida más saludable. Estos buenos hábitos serán especialmente importantes para los jóvenes que tienen un riesgo genético para la obesidad.

Éstas son algunas de las recomendaciones del National Heart, Lung, and Blood Institute (Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y de Sangre, o NHLBI, por sus siglas en inglés) para evitar los problemas cardiovasculares y de diabetes:

  • Toma decisiones sanas respecto a las comidas. Analiza la energía que ingieres en los alimentos contra la que gastas
  • Pon atención en el tamaño de las porciones; por ejemplo, a veces una porción individual servida en un restaurante puede ser para dos personas.
  • Encuentra actividades que disfruten todos en la familia. Por ejemplo, salgan a caminar a paso rápido, a pasear en bicicleta o a patinar.Reduce el tiempo que pasas frente a los aparatos electrónicos. Se recomiendan dos horas o menos al día frente al televisor.
  • Revisa con frecuencia tu peso, Índice de Masa Corporal y circunferencia de la cintura; también los de tus hijos.

Aprende a leer las etiquetas de los alimentos y a comer una dieta sana y balanceada. Estos son algunos ejemplos de recetas deliciosas y saludables, pero recuerda que el tamaño de las porciones es muy importante.

¿Cómo puedes saber si tienes sobrepeso u obesidad?

A lo largo de nuestra vida las variaciones de peso y tamaño del cuerpo son completamente normales, sin embargo, existen casos en los que esos cambios pueden ocasionar enfermedades serias de salud y debemos estar alerta. A continuación, te indicamos algunos signos que te ayudarán a saber si estás en riesgo de padecer sobrepeso u obesidad:

  • La ropa te queda apretada y necesitas tallas más grandes.
  • Al subirte a la báscula ves un aumento de peso.
  • Tienes exceso de grasa en la cintura.
  • Los valores de tu IMC y de la circunferencia de cintura son más altos que lo normal. Calcula tu índice de masa corporal.

En conclusión, aunque es posible que haya factores hereditarios que predispongan a la obesidad, podemos controlar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio para evitar o limitar la obesidad.

¿Sufres de obesidad? ¿Te has preguntado alguna vez si podrías transmitir este problema de salud a tus hijos? Un estudio realizado por la Asociación Americana de la Diabetes investiga si las mujeres pueden transmitir genéticamente este padecimiento a sus hijos a través de las células madre del cordón umbilical. Así como el color de ojos, el […]

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